Tu día a día en el mundo de las pareidolias

¿Cuántas veces has visto un rostro en los cerrojos o en los buzones, una figura o forma en una nube, en una mancha o en cualquier lugar hacia donde voltees? Ese efecto tiene un nombre y se conoce como pareidolia.

Solemos referirnos siempre a la imaginación cada que percibimos formas, rostros y patrones conocidos en casi cualquier objeto o paisaje, y en efecto, algunas personas tienden a encontrar más asociaciones que otras.

A esta alteración perceptiva se le conoce como pareidolia y es un fenómeno psicológico que consiste en reconocer patrones significativos –en la mayoría de los casos, caras- en estímulos ambiguos y aleatorios.

Gracias a nuestra evolución, hemos desarrollado redes neuronales que se encargan de procesar estímulos relevantes, de tal manera que algunos patrones nos resultan más evidentes que otros.

¿Por qué percibimos caritas?

Si vas por la vida identificando rostros es debido a nuestro diseño cerebral, resulta ser que la parte responsable del fenómeno de la pareidolia es el encéfalo y, a su vez, éste contiene circuitos específicos que se activan para procesar información visual relativa a las caras de manera distinta al resto de los datos.

Esta estructura se llama giro fusiforme, y basta con centésimas de segundo para hacernos ver caras donde las hay y donde no las hay. Es por eso que cuando detectamos una donde no la hay, de cualquier forma tenemos la sensación que transmite su gesto o sentimiento aunque estemos viendo una mancha, unas burbujas o unos tornillos por ojos.

Y debido a que día a día estamos expuestos a gran cantidad de estímulos ópticos cambiantes e imprevisibles, el poder del subconsciente del giro fusiforme se activará cada vez que veamos algo que recuerda vagamente a un rostro – lo queramos o no-.

Los efectos ópticos pareidólicos los podemos hallar en casi cualquier cosa, incluso, algunos diseñadores han optado ya por ahorrarnos la tarea de descubrirlo y han incorporado parte de este efecto a sus creaciones.

También, si eres artista y te falta el toque de inspiración, un excelente ejercicio es probar generando una mancha y a partir de ahí, encontrar un significado o forma para partir de ahí con tu obra.

Y recuerda que no todo es lo que parece…