La historia detrás del botón

Todos poseemos prendas que cuentan con botones, sabemos utilizarlos desde muy pequeños cuando aprendemos a vestirnos, llegaron para hacer práctica y fácil nuestra relación con nuestro guardarropa.

Seguro no te imaginas lo antiguo que es, pues este particular objeto tiene su origen en el 2000 a.C. y resulta ser que en sus inicios, no fue utilizado de la misma manera que solemos usarlo.

Los habitantes del valle del río Indo adornaban sus camisas con conchas de mar, también los griegos y los romanos solían decorar sus vestidos, por lo que no utilizaban los botones para abrochar sino para brindar poder y estatus social con sus elementos decorativos.

Como verás, los botones tienen una amplia historia, tenían un papel tan importante como adorno que comúnmente eran realizados de manera artesanal con metales como el oro o la plata y con incrustaciones de piedras preciosas.

Al simbolizar estatus, no únicamente se utilizaban en las camisas, sino decoraban toda la indumentaria. Se les portaba en los pañuelos, las medias, etc.

Más tarde, se inventaron los ojales y entonces los botones cobraron vida como los conocemos hoy, pasaron de ser mera estética para convertirse en una verdadera utilidad.

Con la llegada de la Edad Media, se les dio un símbolo de estatus a los botones, debido a que únicamente los miembros de la clase social alta eran merecedores de portarlos en sus ropas.

Se cree que fue ahí donde se designó el característico lado de portar o colocar los botones diferenciando a cada prenda femenina o masculina porque por si no lo sabías, las camisas de mujer suelen tener los botones del lado izquierdo y las de los hombres del lado derecho.

La explicación, a las mujer aristócratas de aquel tiempo las solían vestir sus doncellas por lo que facilitaba el abotonar si éstos estaban del lado izquierdo –viendo de frente estarían del derecho para las asistentes-. A diferencia, los hombres solían vestirse solos por lo que tendrían sus botones del lado derecho.

Para mediados del siglo XVIII en Inglaterra su uso pasó a ser más práctico y no tan ornamental. En 1800 empezaron a fabricarlos en América y fue en 1930 cuando comenzaron su producción con materiales como la resina que permitió crearlos con distintos tamaños y colores.

En lo personal, considero que aún sigue representando un elemento ornamental en aquellas prendas que cuentan con detalles tan minúsculos y característicos y hacen a la prenda cobrar vida y particularidad.