La curiosidad, nuestro motor de desarrollo y conocimiento

La curiosidad es parte fundamental en el proceso de aprendizaje del ser humano.

Nuestras experiencias de vida hacen que vayamos creando suposiciones y a medida que nos volvemos mayores solemos acostumbrarnos a la realidad que está alrededor de nosotros.

El reto llega cuando nos encontramos con una situación o problema desconocido debido a que nuestras mentes entran en un estado de confusión y súbitamente queremos resolver esta disconformidad.

Entonces, queremos llenar esos espacios con la información de experiencias previas, que si bien no corresponde con la ocasión, pueden darnos ciertas pautas para actuar de acuerdo a lo conocido, vivido y experimentado.

Somos seres curiosos, nos llama la atención la rareza, nos despierta interés la originalidad.

En nuestra naturaleza está la acción de preguntar, de buscar respuestas investigando a través de nuestra propia indagación.

Es gracias a este tipo de curiosidad o incertidumbre que la ciencia ha podido evolucionar a ser lo que es hoy. Todas las ramas científicas suelen alimentarse de la curiosidad o persecución de respuestas, de la sed del saber.

La curiosidad nos aporta mucho pues estimula nuestra creatividad y nuestro sistema cognitivo para que en conjunto, desarrollen mecanismos que alcancen una respuesta.

Los niños, los más curiosos

En la infancia,  solíamos preguntarnos y preguntarle a los demás absolutamente todo lo que llegaba a nuestra cabeza, con la curiosidad, también llegaba la capacidad de asombro.

Capacidad que, lamentablemente, los adultos van bloqueando a lo largo de sus días y, que en la mayoría de los casos produce un estancamiento.

Debido a que las mentes infantiles apenas comienzan a absorber información se muestra dicha hambre del saber.

Los más curiosos suelen destacar en distintas disciplinas, investigaciones, innovaciones, enseñanzas, etc.

Si eres creativo, eres curioso

La curiosidad y la creatividad siempre han estado asociadas por las mismas razones expuestas. La creatividad demanda una mente abierta y curiosa.

Cuando nos mostramos curiosos, solemos tener menos miedos, no hay nada que perder, ¿cierto?

Los avances e innovaciones que han marcado nuestra historia como humanidad fueron posibles desafiando lo que se creía y/o desconocía.

Así que, la próxima vez que alguien te mencione el famoso refrán ‘la curiosidad mató al gato’… recuérdale que la curiosidad es el motor que conduce al mundo hacia adelante.