Orígenes y curiosidades del sushi

Si eres de las tantas personas que piensa que sushi significa ‘pescado crudo’, tu concepto está equivocado.

Es un mito que este delicioso platillo signifique ‘pescado crudo’ ya que la palabra que da nombre a este platillo se compone de su = vinagre y shi = arroz o como podríamos deducir arroz avinagrado.

Antes era llamado narezushi, un platillo de arroz fermentado con pescado.

De acuerdo con su forma, su nombre cambió, si el pescado va encima del arroz, se llama nigiri y significa, literalmente: dos dedos, pues es el tamaño de cada pieza.

En cambio, si no lleva arroz, deja de ser sushi y se convierte en sashimi, el cual, antes era preparado con las aletas y la cola incrustadas al pescado. De ahí su nombre: mi = pulpa y sashi = incrustado.

Existe la creencia de que este platillo que ha enamorado a tantas personas a lo largo del mundo proviene de Japón pero… ¿qué crees? ¡tampoco es de ahí!

Los orígenes del sushi se remontan a la antigua China, pues una de sus costumbres era preservar el pescado con el moho que se generaba del arroz fermentado (sí, fermentado) pero tranquilo, no lo consumían, esta era únicamente la forma de conservador.

Para fortuna de todos, esta costumbre evolucionó y los japoneses adoptaron el plato hasta convertirlo en lo que hoy disfrutamos.

La referencia del sushi en terreno japones data del año 718 aunque transcurrieron 800 años para que su proceso de elaboración se transformara.

En el período Muromachi, entre los años 1336 y 1573, se desarrolló el proceso para crear oshizushi, donde se sustituía la fermentación por el uso del vinagre.

Con el paso de los años, su transformación fue modificando, un punto importante fue la invención de la refrigeración moderna a inicios del siglo XX que permitió al sushi preparado con pescado fresco durar mucho más tiempo.

Fue a finales del siglo XX que se popularizó.

La sencillez de su receta y la combinación perfecta de sabores ha logrado colocar este platillo en la popular gastronomía japonesa en todos los países.

Un ejemplo de cómo una gran nación adoptó costumbres para mejorarlas y esparcirlas a lo largo del globo.