La actriz que revolucionó la tecnología que conocemos

Es común pensar que una mujer bonita no puede estar ligada a la investigación y el desarrollo, y más trabajando como actriz, donde parecería que el rostro les ha resuelto la vida.

La vida de Hedy Lamarr es un ejemplo de lo equivocados que están los estereotipos.

Actriz e inventora de origen austriaco y naturalizada estadounidense.

Debido a su éxito en Hollywood, un magnate armamentista arregló un matrimonio con los padres de la joven.

Este señor era Friedrich Mandl quien proveía de toda clase de municiones, aviones de combate y sistemas de control para Hitler y Mussolini.

Debido a los celos de Friedrich, la vida de Hedy se tornó con pintas a la esclavitud, tuvo que abandonar la actuación y acompañarlo a todas partes para evitar que algún otro hombre estuviera cerca de ella.

La ventaja que tenía como mujer bonita era que los militantes nazis jamás se imaginarían que entendía de todo ello que hablaban.

Así que prestó atención y cuando logró huir, pidió asilo en EUA ofreciendo toda la información que tenía con ella.

También, debido a que le apasionaba inventar, comenzó una tarea para poder desarrollar el mecanismo que llevaría a la victoria a sus aliados.

Se encontraba con una ventaja, conocía a detalle la tecnología militar de la época debido a los colegas de su ex marido y además contaba con ingenio e inteligencia.

Rápido comenzó a pensar en los torpedos y la razón de su fracaso hasta ese momento, su idea: un torpedo con sistema de guía.

Se dio cuenta de que si lograba cambiar la frecuencia rápidamente ganaría la ventaja de evitar ser bloqueado por los enemigos.

Su único problema sería la sincronización de la recepción de radio con el torpedo, cuando uno cambiaba el otro también debía cambiar, recordemos que en ese entonces las computadoras no existían para facilitar el trabajo.

Basó su estudio junto con el compositor George Anthell en el uso de la pianola y su funcionamiento interno y finalmente llegaron a la respuesta a su acertijo.

La pianola contaba con un funcionamiento de codificación, únicamente necesitaban contar con dos hojas exactamente iguales que indicaran el momento preciso de la sincronización de las frecuencias.

Buscaron la patente para poder venderla al gobierno estadounidense pero lamentablemente no era tomada en serio.

Finalmente obtuvo la patente y a pesar de que su tecnología no fue utilizada en la Guerra, este invento sustentó mucho de lo que ahora utilizamos a diario.

Cada vez que haces una llamada te sustentas en el sistema de tecnología desarrollado por una estrella de cine que no recibió su crédito por sus inventos hasta ocurrida su muerte en el año 2000.

Entonces, el mundo fue capaz de reconocer todos sus inventos y su mente brillante.