El origen y transformación del smoking

El esmoquin o smoking es un pieza indispensable en los armarios tanto de hombres como de mujeres, más que una moda, es estilo.

El término esmoquin se ha castellanizado pues a este pieza se le denominaba originalmente smoking.

Básicamente estamos hablando de un traje, de preferencia en color negro, reservado para eventos de gala o especiales que es usado tanto por el género masculino como el femenino.

Su historia se remonta al año 1896, su denominación proviene del verbo fumar en inglés: smoke.

¿Por qué una pieza de vestimenta tendría su raíz en el verbo fumar?

La razón es simple, en el siglo XIX con el Príncipe de Gales, Eduardo VII le pidió a sus sastres que le diseñarán un traje con el cual se pudiera sentir cómodo y verse bien al mismo tiempo.

Comenzó a utilizarlo en cenas privadas por lo que en el Reino Unido es común llamarle dinner jacket.

Debido a la opulencia de las fiestas de la alta sociedad, al smoking se le ha considerado una pieza de sofisticación y elegancia.

En aquella época, era bien visto el placer de fumar, por lo que comenzaron a crearse las smoking rooms, locales donde los caballeros se reunían para fumar y charlar repetidas veces por semana, y donde además se deleitaban con tabaco importado y de gran calidad.

En 1916, Charles Chaplin apareció con un smoking en una de sus películas, lo cual puso en el ojo de todas las personas esta pieza de vestuario.

Hasta entonces, era considerado una pieza propiamente masculina.

Para 1930, la actriz alemana Marlene Dietrich mostró su figura delineada con un traje masculino.

La crítica no esperó y se abrió un abanico de posibilidades que sin duda aprovechó el diseñador Yves Saint Laurent que en 1966 llegó para revolucionar la idea de lo que se conocía como smoking.

En una época en la cual había lugares en los que a las mujeres no se les permitía entrar con pantalones, el diseñador francés les regaló feminidad, libertad y personalidad con unos simples pantalones de talle alto y una americana.

Hoy en día el esmoquin sigue siendo tendencia, símbolo de estilo y elegancia.

Los hemos visto con sus versiones asimétricas, con lentejuelas, hombreras gigantes, sin mangas.

Por fortuna, aún inspira a los diseñadores.

Si cuentas con un esmoquin con calce perfecto en tu cuerpo, es imposible fallar…