Dindim, el pingüino más agradecido

Científicos de todo el mundo han quedado maravillados con el siguiente caso que estoy por presentar, resulta que a las costas brasileñas año con año arriba un pingüino en busca de su viejo amigo… y no estoy hablando de otro pingüino.

Todo ocurrió 6 años atrás en la costa sudeste de Brasil cuando un pescador local se encontró con el llamado de la naturaleza.

Un pingüino de Magallanes que quedó a varado, a la deriva y a expensas de su suerte.

El viejo hombre de nombre Joao Pereira de Souza es un amante de los animales y no dudó en rescatarlo, lo llevó a su casa a las orillas de la playa donde lo bañó y alimentó y, cuando el pingüino estaba sano y salvo, no lo retuvo más.

Él esperaba que en ese momento el pingüino que denominó Dindim regresaría al mar pero para su sorpresa, y la del resto de la gente, Dindim permaneció en casa de su amigo otros meses más.

Una vez que Dindim se fue, el pescador retirado de 71 años pensó que sería la última vez que lo vería.

Lo asombroso de esta historia es que el ave volvió a las playas brasileñas para regalarle un momento más de su amor y cariño.

Año con año, el pingüino de Magallanes vuelve para alegrar la vida de su compañero Joao, quien se entusiasma pues es el único que tiene permitido acariciarlo.

Si alguna persona intenta tocarlo, Dindim se torna violento, es posible que vea en Joao a un padre, una pareja o a otro pingüino.

Lo que sí sabemos es que el lazo entre estos dos personajes es tan fuerte que a Dindim no le importa volver a aquellas playas calurosas en las que posiblemente habría muerto.

Su viaje consiste en recorrer 8,000 kilómetros para visitar a su amigo humano

Pereira se alegra de verlo y confesó en una entrevista para distintos medios: “llega cada año en la misma época, en el mes de junio, y se marcha en febrero con la llegada del calor. Cada temporada que pasa se vuelve más cariñoso y se le nota más feliz de verme”.

En Brasil está prohibido tener en cautiverio especies salvajes pero, a este pescador se le permite debido a que el pingüino va y viene como le place.