El origen de los huevos de Pascua

Seas de la religión que seas y vivas donde vivas seguro has escuchado de los huevos de Pascua.

Una tradición muy colorida, original y vistosa.

En esta época del año, es común encontrarse con huevos de chocolate con envolturas decoradas con distintos colores y diseños y, en efecto, sabemos que son “huevos de pascua” pero si en tu país no se obsequian en Semana Santa difícilmente sabrás sobre ellos.

Permíteme contarte sobre la historia y origen de estos cascarones que emocionan especialmente a los niños europeos y de algunas regiones de América.

Desde comienzos de la humanidad, el huevo ha sido sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento.

El huevo de Pascua es parte del simbolismo de las celebraciones de Pascua pero, en origen, es ajeno al cristianismo.

El conejo y los huevos de chocolate son ecos de antiguos ritos primaverales de fertilidad.
En inglés, el nombre de Easter <<Pascua>> procede de Eostre, diosa anglosajona de la fertilidad.

Como toda tradición cristiana, la Pascua fue tomada de una tradición pagana.

En este caso, una tradición celta relacionada con la fertilidad y la llegada de la primavera que fue fusionada con una tradición cristiana que de acuerdo a sus fines y creencias, reflejaba la resurrección de Cristo.

Curiosamente, la Pascua coincide con el primer domingo tras la luna posterior al equinoccio de primavera.

Desde entonces, según la leyenda, todos los años el conejo de Pascua sale de su cueva para informar a los niños que Jesús ha resucitado y lo hace dejando huevos en cualquier lugar.

Por lo regular, esos huevos son de chocolate y son parte de un juego que se realiza el día domingo.

La multiculturalidad ha permitido que festividades propias de otros países sean celebradas sin fronteras y complementadas en otros puntos como en este caso que varios países de América suelen presentar los huevitos a los niños.